miércoles, junio 10, 2009

¡PREGUNTA! ¡ES URGENTE! ¡UR-GEN-TE!

Lo busqué por todos lados. No sabía siquiera si lo iba a encontrar. Tampoco sabía si no lo encontraba porque él no quería, porque yo no quería, porque había muerto o desaparecido, o, simplemente, porque nunca existió.

Esta última opción queda casi descartada: no soy el único que escuchó hablar de él. Incluso conozco a una chica que estuvo de novia con él, y otra que dice que tiene un amor no correspondido.

Lo fui a buscar a la casa, pero no estaba. Me dijeron que iba a encontrarlo, pero estaba encerrado en su habitación. Cuando salió no lo vi. Me cansé de esperarlo y me terminé yendo.

Después fui a buscarlo a la casa de la amante. No lo encontré, pero le dejé dicho que si él la amaba tanto, por qué se conformaba siendo "la otra."

Comencé a plantearme por qué no lo encontraba. Tal vez él me estaba buscando a mí también. Por eso me quedé en casa esperando que me llame. Dudé sobre si tenía mi teléfono o no. Llegué a la conclusión de que si me quería ver, lo iba a encontrar de un modo u otro: sin ser amigos, tenemos más de un amigo en común.

Me resigné y le escribí una carta, pero no se la iba a mandar, y tampoco tenía su mail. Pensé hasta en intimarlo con una carta documento, pero podía no aparecer. Además, esta medida es demasiado agresiva, y yo sólo quería hablar para que quedara todo bien entre nosotros.

Medité mucho sobre dónde podía estar. Después de un tiempo se me ocurrió buscarlo en su oficina. No estaba muy lejos: tiene la oficina acá en Capital.

Era una oficina muy lujosa: lo vi mucho más aburguesado que de costumbre, pero seguía siendo él. Se puso muy contento cuando me vio. Ninguno de los dos podía creer que estábamos ahí, el uno frente al otro.

Hablamos un rato de boludeces, y se notó que todavía estaba todo bien entre nosotros. Esto duró hasta que me preguntó por mi mujer. Le tuve que contar la historia del momento, mi monotema.

Totalmente ensimismado, cansado de monologar interiormente, harto de arrepentirme de cosas de las que no necesariamente era culpable, finalmente lo encaré. Con toda la ira del mundo y le hice la pregunta del millón: ¿Dónde estabas vos cuando ella se fue?

2 retroalimentaciones, feedbacks o RSVP:

Fabrina dijo...

Me cope con tu blog...

Bobby dijo...

"Canción Desesperada", E. S. Discépolo

¡Soy una canción desesperada...!
¡Hoja enloquecida en el turbión..!
Por tu amor, mi fe desorientada
se hundió, destrozando mi corazón.
Dentro de mí mismo me he perdido,
ciego de llorar una ilusión...
¡Soy una pregunta empecinada,
que grita su dolor y tu traición..!

¿Porqué
me enseñaron a amar,
si es volcar sin sentido
los sueños al mar?
Si el amor,
es un viejo enemigo
y enciende castigos
y enseña a llorar...
Yo pregunto: ¿porqué?
¡Sí!, ¿porqué me enseñaron a amar,
si al amarte mataba mi amor?
Burla atroz de dar todo por nada
y al fin de un adiós, despertar
¡llorando!...

¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
¿Dónde estaba el sol que no te vio?
¿Cómo una mujer no entiende nunca
que un hombre da todo, dando su amor?
¿Quién les hace creer otros destinos?
¿Quién deshace así tanta ilusión?
¡Soy una canción desesperada
que grita su dolor y su traición...!

Yo quería un pokémon