martes, agosto 10, 2010

Egos

Los artistas hacen locuras, son caprichosos y disfrutan las cosas extravagantes. Obviamente, no todos; ni todo aquel que tenga algún gusto exquisito va a ser artista. Por lo tanto, para ser artistas tenemos que concentrarnos en nuestro arte y no en los gustos refinados.

El ego y los caprichos pueden ser el lado insoportable de una persona que, mientras esté lejos de nosotros, será nuestro ídolo. A las personas de los fans club les sugiero que no intenten conocer en persona a sus ídolos porque seguramente sean sujetos desagradables, mucho más que personas comunes; mucho más si tenemos en cuenta que los tenemos idealizados de alguna forma u otra.

Un artista no es su obra, ni al revés.

A veces estas cosas insoportables se ven en el ego molesto que tiene un artista, en las ridiculeces que pide o sus comportamientos extremistas. A veces el miedo a ceder aunque sea un poco hace que uno se equivoque y termine denunciando teorías conspirativas ridículas y argumentos ad hoc sin sentido.

El completo desprecio ante cualquier posible rival en la disciplina especializada nos hace ver que a veces esta gente sólo se infla el Ego porque lo tiene muy chiquitito. A veces hasta terminan dando pena.

Es realmente triste que los dos mejores se odien. Tal vez el reconocimiento del otro como superior hace que el odio que se le tiene justifique de alguna manera cierta igualdad, o quien reclama el odio o la envidia ajena cree que está subiendo al lugar del otro, a quien cree superior. Del otro lado puede pasar exactamente lo mismo.

Todos sabemos que los enemigos son iguales a uno. Había un escritor suizo o inglés que decía que uno tiene que tener mucho cuidado con los enemigos que elige, ya que termina pareciéndose a ellos. Muchos se odian y deberían amarse. Ya hablé sobre estos temas en otras oportunidades, así que voy a detenerme aquí.

En determinadas comunidades científicas o ambientes académicos, los defensores de teorías antagonistas creen que dialogan con altura y sólo están haciendo un show de programa de chimentos. Y terminan odiando a sus enemigos sólo por sus posturas, y no por sus personalidades.

Hoy escribo un libro y mi prólogo se basa sólo en criticar a alguien. Es triste, sí; pero más triste es que el otro me contesta en otro prólogo de otro libro. Para terminar de entristecernos, yo vuelvo a hacer lo mismo, y así ad infinitum.

Negatividad y visceral sed de destrucción ajena, sumamente despreciables. Toda destrucción deliberada implica una destrucción propia inevitablemente.

La autoimposición de anteojeras es uno de los actos más mediocres que puedan llegar a existir.

Por otro lado, también están los amigos, conocidos, colegas o simplemente rivales que trabajan juntos, se aprecian y hasta pueden dialogar pacíficamente. Les hacen un gran favor a la sociedad y a sí mismos.

Yo escribo un libro. Un libro de poesías. Un poema mío inspira a un artista mucho mejor que yo, quien pinta un cuadro. Ese cuadro inspira a otro pintor, quien realiza un cuadro, que saldrá elegido para una película. Otro poeta se inspira en otro poema del mismo libro y crea el mejor de todos los poemas.

Yo me había inspirado en un cuento de un amigo, que también le gustó a otro amigo guionista de cine. Todos nos retroalimentamos, creamos. El karma no se detiene. Cuento va, cuento viene con una amiga y terminamos dialogando a través de nuestras obras. Ciclos de reciclaje artístico y creación poética Dan vueltas y vueltas (ad infinitum.) Sumamos en lugar de restar.

El artista suma en su círculo, y su círculo le aporta a él también. Sólo hay que ser humilde, dejar impresionarse y ceder un poco. "Hay que ser el mejor pero nunca creerse el mejor."

Sumemos. Se puede. Es fácil. Es un buen momento para empezar.

0 retroalimentaciones, feedbacks o RSVP:

Yo quería un pokémon