martes, diciembre 28, 2010

No sé si te pasó alguna vez...

Discutís por discutir. Nunca te ponés de acuerdo, ya ni te acordás por qué peleabas, pero peleabas. Se genera una tensión que no es del todo fea. Uno juega, pero con temor, porque no sabés qué va a hacer la otra persona.
... Y al final te peleás, se mandan a la mierda, pero ambos mueren por seguir hablando, aunque más no sea para pelear.
Lo peor de todo es que la discusión se da hasta por teléfono, lo que la hace más irresolvible: cuando es en persona, le tirás la boca de una, porque la verdadera solución es ésa.
Hay tanta electricidad en el aire que no se puede parar con nada. "El aire se corta con cuchillo." La atmósfera presiona y uno no sabe si es feliz, si es infeliz... Quiere sacárselo de encima, desnudarse y terminar con esto.
Y si ella te rechaza, el juego cambia, y se torna molesto y mucho más lúdico.
Y empezás a hacerlo para joder .
Pero si la besás, para cuando intentes algo más, ya va a ser tarde: van a estar ambos agotados de tanta ida y vuelta, tanto “vaivén”, tanto espiral, tanta aproximación vacía, tanto circunloquio, tanta elipsis, tanta paráfrasis, tantos giros.
Y, como ya sabemos, todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra: callate y usá la boca para besarla. Cerrá los ojos, concentrate y dejá los "peros" de lado.
Al día siguiente se van a volver a odiar; lo mejor que te puede pasar es que ya no te importe.
Todo eso pasa por sublimar la energía sexual, por pensar que hablando vas a entender eso que pasa por entre los cuerpos, esa energía, ese magnetismo, las feromonas o lo que fuere.

0 retroalimentaciones, feedbacks o RSVP:

Yo quería un pokémon