miércoles, diciembre 29, 2010

Blizzards y otros fenómenos

El pronóstico para hoy es: Fuertes ráfagas de vientos venéreos de 300 km/h. Posibilidad de centrifugación de los mismos: el tornado gira y arrasa todo a su paso. Chupa todo sin dejar nada. Te chupa la sangre y nunca te devuelve el corazón. Se lleva tus ojos, tu inocencia. Succiona todo a su paso y no te deja escapar. Yo no quiero eso.
Silencio. ¿Qué pasa? Las cosas vuelan a mi alrededor. Sin embargo, yo estoy tranquilo. No escucho nada, tengo la mayor paz que experimenté en mi vida. Desierto de quietud inmóvil. Dicen que la paz es interior. Por eso se le desea a otros en la misa, cuando te beso y me sonrojo como tonto. La paz no es la ausencia de guerra; el ejemplo es la guerra fría, ese período horrible en que nos vigilamos, nos miramos de reojo, esperamos que suene el teléfono rojo, sin que su timbre timbre. Porque tu Kremlin es frío y rígido; pero yo tengo el armamento necesario para ablandarlo, y lo sabés. Porque las Potencias Mundiales serían felices si trabajaran juntas.
Es el ojo del huracán, el viejo oxímoron de la "tensa calma." El huracán lleva tu nombre y ahí vuelve. Me atrapa, me revolea y estrola contra el suelo. Se ríe de mí y espera que reaccione...
...El hombre todavía no domina los fenómenos meteorológicos ni las hormonas. No existe una reacción más allá de la aceptación. El golpe duele. Va a doler una y otra vez. Va a volver. El Ojo sólo anuncia otra catástrofe. Los ojos en general anuncian dulces sinsabores de empalagosa insipidez, y todo lo posterior: acidez, hemorroides, malestares varios. Las miradas hipnóticas, vampirescas, viudinegras, arácnidas. Los amores nacen de pie. Los dolores de parto son la maldición del Génesis.
Por eso escapo del huracán. Me golpeó otra vez. Me voy a mudar a un lugar donde esto no suceda. Me voy a mudar al 2011.

martes, diciembre 28, 2010

Inspiración (el arte como catársis)

Pensó toda la noche. Se colgó boca abajo, se puso broches en la nariz, pezones y orejas. Estuvo tres horas escuchando música y mirando el horizonte para ver si salía algo. El murciélago no logró nada.
Se cansó y fue a hacer otra cosa. Habló con un amigo, se acostó y se distrajo haciendo la lista del supermercado. Pensó qué iba a hacer al día siguiente.
"Lechuga, rúcula, queso, portobellos, algo para picar en Año Nuevo... Los ojos de la morocha son hipnóticos y eróticos... Leche, pero de segunda marca, alimento para perros, tomates cherry (si hay)... En el mundo uno está solo hasta que la recuerda; su sola compañía basta... Paltas para el guacamole, aceite, manteca de cacao para los labios... Su boca es un agujero negro: absorbe energía, incluso la luz, en él están todas las emociones juntas, dentro hay otro mundo... Mostaza en grano para condimentar, servilletas, algún vino para regalarle a mi viejo... No le creo que no me crea que la amo. Las pruebas del amor son el amor mismo. ¡Eso lo sabe cualquiera...! Tengo que preguntar por la promoción del Banco, si no, voy otro día. ¡No! Ya no va a quedar nada si voy otro día. Mejor voy mañana, aunque no tenga descuento... ¿Cuándo voy a poder inspirarme y escribir algo? Mañana trato, pero no sé si antes o después del súper, ¿o por qué no durante? La verdad que no sé cuándo me va a surgir algo... Su cintura es una montaña rusa: curvas vertiginosas, peligrosas, para las que el cerebro no está preparado, dirección cambiante, curvas peligrosas, ella piensa que le creo cuando me dice que no es peligroso, pero si así fuera, uno no se subiría. Me quiero subir y no bajarme nunca. Después te sacan una foto y vos estás emocionado por una boludez, un falso peligro; para cuando te diste cuenta, ya terminó, y el supermercado... ¡Mañana le pido que me acompañe!"
Es tan boludo que tiró el papel con la lista del supermercado: compró cualquier cosa, pero eso no es lo grave.
La inspiración nos visita inoportunamente y se va en cuanto la invitamos a quedarse. Tampoco sería lindo vivir inspirados, pero uno siempre le pide "un poco más", como a tantas otras cosas, personas, lugares y acciones.
Garabatos de pintores aburridos hoy pueden ser Arte mañana.

No sé si te pasó alguna vez...

Discutís por discutir. Nunca te ponés de acuerdo, ya ni te acordás por qué peleabas, pero peleabas. Se genera una tensión que no es del todo fea. Uno juega, pero con temor, porque no sabés qué va a hacer la otra persona.
... Y al final te peleás, se mandan a la mierda, pero ambos mueren por seguir hablando, aunque más no sea para pelear.
Lo peor de todo es que la discusión se da hasta por teléfono, lo que la hace más irresolvible: cuando es en persona, le tirás la boca de una, porque la verdadera solución es ésa.
Hay tanta electricidad en el aire que no se puede parar con nada. "El aire se corta con cuchillo." La atmósfera presiona y uno no sabe si es feliz, si es infeliz... Quiere sacárselo de encima, desnudarse y terminar con esto.
Y si ella te rechaza, el juego cambia, y se torna molesto y mucho más lúdico.
Y empezás a hacerlo para joder .
Pero si la besás, para cuando intentes algo más, ya va a ser tarde: van a estar ambos agotados de tanta ida y vuelta, tanto “vaivén”, tanto espiral, tanta aproximación vacía, tanto circunloquio, tanta elipsis, tanta paráfrasis, tantos giros.
Y, como ya sabemos, todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra: callate y usá la boca para besarla. Cerrá los ojos, concentrate y dejá los "peros" de lado.
Al día siguiente se van a volver a odiar; lo mejor que te puede pasar es que ya no te importe.
Todo eso pasa por sublimar la energía sexual, por pensar que hablando vas a entender eso que pasa por entre los cuerpos, esa energía, ese magnetismo, las feromonas o lo que fuere.

viernes, diciembre 24, 2010

Feliz Navidad.

La familia está reunida. Un tío ya está borracho. Las mejillas rosadas y la obesidad infantil están presentes, como la cafeína y los rojos de un viejo barbudo, que en realidad es un joven barbado. Tuvo que disfrazarse y traer regalos porque su pija circuncisa era motivo de exclusión de la fiesta Pagana.
Los platos fríos atoran y saturan a los comensales, falsos familiares familiarizados con la falsedad anual se saludan como Judas.
El neonato es olvidado en su cuna; un gordo acaparó toda la atención, con mitos y capitalismo, la religión con más fieles hoy en día.
Los espumantes burbujean la pirotecnia de una cuenta regresiva que precede a gritos y regalos.
Tres reyes pierden su estrella entre tanta pirotecnia. Melchor se desmaya del calor: alerta amarilla; esperaban nieve: no sabían que acá en diciembre es verano.
Peregrinaciones a monumentales templos posmodernos de consumo se suscitan en una euforia religiosa cíclica. Los más Altos, en Avellaneda y Palermo, no dan Abasto.
Algunos comen uvas, muérdagos hacen besar murciélagos, mientras moribundos amores renacen a medianoche, entre bomboncitos y baba.
Saturno putea a Jesús, quien putea a Papanuétl (una divinidad maya.) Todos los dioses olvidados resurgen en el verano subecuatorial, pero morirán otra vez cuando caigan las hojas, o antes, cuando las hojas de plástico imperialísticamente nevadas sean devueltas al clóset, al depósito, o al armario del olvido anual.
Un buen ejercicio sería pensar: ¿dónde nacería Jesús hoy? ¿Quiénes no creyeron en él en su momento? ¿Nosotros de qué lado estamos? No nos creamos que va a nacer en Caballito, en una familia de clase media-alta, en una segmentación de mercado C1...
Todos conocemos la respuesta.
Feliz Navidad.

martes, diciembre 14, 2010

Poeta se nace

El poeta enmudeció un día. No supo explicar por qué. No supo poetizar sobre su silencio. Se quedó vacío, más que de costumbre. Luchó contra sí mismo en una batalla que estaba condenado a perder. Salió, conoció la tierra para llegar al cielo, utilizó su memoria emotiva, destruyó lo construído y jugó con los juegos lúdicos de palabrerío barato. Pensó que le pasaba algo, que necesitaba de algún tipo de ayuda: la droga, la falta de sueño, el amor, el desamor, la lujuria, la envidia... Todas fueron citadas, pero ninguna logró su misión. Logró sumisión ante ese vacío horrible, el peor de todos, el que volvió para quedarse. Renegó de su vida, su historia, su genética, su familia y sus decisiones. Se quedó en la nada, la ausencia, la soledad, la desnudez... Se dio cuenta de que no tenía más qué decir, se quedó en la nada. Su Vida había terminado: uno es en tanto hace cosas. Un poeta que no crea no sirve. No sirve para él, a nivel personal, no social-utilitarista-capitalista-pesetero-mercantilista: en este sentido nunca sirvió, porque la poesía es Nada, pero también es Todo. Siguió con su vida, pensó en matarse, leyó y envidió a otros, destruyó y estimuló ("desordenó") sus sentidos, reconstruyó los momentos eternos siendo sólo un espectador, un testigo, un extranjero. No pudo Vivir más y se retiró hasta que la Inspiración volvió sola, en el momento más inoportuno, menos oportuno. Oportunista, aprovechó la oportunidad. Y vivió . A pesar del Sufrimiento vivió. Y sobrevivió a su propia vida (a pesar del sufrimiento.) Vive en su poesía. Revive en cada lectura. ¡Vivan los Poetas!

sábado, diciembre 11, 2010

pelotudos

Ya estoy viejo para escribir historias de amor ridículas e inesperadas, que terminan en big bangs de sentimientos, orgías de pareja, manoseos éticos y reposos venéreos.
Me gustaría un día contarles la historia de dos pelotudos, dos rotos descosidos, cuyos pedales de sendas costureras eléctricas sólo se amoldaban al pie del cónyuge, el compañero eventual, el enamorado horario.
Porque tal vez sólo perdure el dolor, sólo tenga duración temporal lo malo, la destrucción, la nada... Tal vez todo tiempo pasado es mejor porque es inaccesible, cuando bien sabemos que el futuro es una masa amorfa manipulable, maleable, sensible de ser condimentada por amor, barro, pimienta, música y perejil(es/as).
Porque si bien sufro, muero, resucito, vivo y vuelvo a morir, sé que hay algo que me mantiene vivo: eso es la esperanza, la fe en que algo va a morir más de la cuenta, va a morir y matar y revivir y matar y morir y revivir y resucitar y existirmatarmorirvivirvivirrevivirconvivirsobrevivivirVivir...
Porque, por más que lo haya dicho mil veces, lo repito: el momento en que no sabemos si vivimos o morimos, cuando nos escapamos de nuestras estructuras, cuando tiramos el manual por la borda, cuando escupimos a nuestros Maestros para reemplazarlos, estamos haciendo historia, produciendo un cambio, invirtiendo un orden, mejorando algo y empeorando otra cosa, para que luego venga un pelotudo menos jugado que nosotros para enseñarnos lo bueno de ambas cosas y así, finalmente, aprender. ¡Los revolucionarios no eran inteligentes! ¡Mucho menos, intelectuales!
(Atento a las mayúsculas) ... Porque ese segundo de Duda, de Pregunta, de Inestabilidad, se refuerza con la toma de un rumbo, con una decisión, simple al principio, la cual, termina siendo, tarde o temprano, como dice mi Amigo, "la nieve en la bola de nieve."
Y eso, señores/as, es ESTAR VIVO: no pelotudear a quienes son menos inteligentes, ni hacer mountain bike, ni casarse con la novia del secundario... ¡Pobrecitos!
... Porque yo (y algunas personas más en este mundo) sé quién va a llorar en su testamento y quién va a reír, a quién lo van a Amar y Odiar y a quién simplemente van a condecorar, unánimemente, un centenar de pelotudos como él (o ella.)
... Por eso me encanta que dos pelotudos se amen...

martes, diciembre 07, 2010

El precámbico es aburrido (la vida lineal)

Muchas veces me pongo a pensar sobre qué son las cosas que me inspiran, y nunca llego a una conclusión exacta, pero sí sé que los altibajos, los picos y las depresiones influyen en algo. Siempre sentí cerca eso de que el arte surge del sufrimiento, pero nunca supe exactamente cómo.

También sé que en estado de cansancio, de exceso de revoluciones y de falta de sueño es cuando la mente más se libera, se rompe el filtro y yo, por lo menos, escribo mejor que nunca. Otras personas en el mismo estado se ríen estúpidamente, por ejemplo.

Lo cierto es que las emociones fuertes son las que hacen que la vida siga adelante. Hubo un año en particular, 2008, que fue especialmente emotivo para mí, para bien y para mal. Me pasó de todo. En el 2009 también, pero funcionó más como una lección que como otra cosa: las consecuencias de lo malo quedaron, y no las emociones en sí.

Por eso existen los deportes extremos: la adrenalina funciona de este modo. Es mejor morirse tirándose por un paracaídas, o andando en bicicleta en el Sur que por haberse clavado un clavo en una biblioteca.

En lo personal, a la hora de haberme roto el hombro, hubo un segundo especial. Fue una fracción de segundo en la que me di cuenta de que el golpe era inevitable. Ese momento, esa milésima de segundo es inexplicable. La toma de conciencia sobre el propio destino mortal o, al menos, frágil, corrompible, es un sentimiento especial. Por eso la gente ve su vida pasar a través de sus ojos. La agonía de una muerte inevitable es horrible si dura más que esos pequeños segundos: se transforma en una espera sin sentido.

Ahora no puedo evitar pensar en mi abuelo, el Tata, quien tuvo una insuficiencia respiratoria hace muy poco. Sintió que se moría. Trató de expresar qué sintió, pero no llegó a abarcarlo completamente. Es horrible no poder transmitir los sentimientos especiales, los que nos sacuden los esquemas, los que, aunque sea por un tiempo, nos sacan de este mundo y nos hacen sentir que estamos vivos. Sobrevivirlos es sólo el primer paso.

Espero que nunca me pase lo que a mi abuelo: la falta de signos para expresar exactamente lo que se quiere, lo, si se quiere, inexpresable. Me aterra que me llegue a suceder algo así, aunque apunto a que sólo lo comprenda quien sintió lo mismo, para lo que sobran o faltan las palabras. Al contar el ataque de un huracán en Miami, sobran las palabras para quien lo vivió, y faltan para quien nunca estuvo allí.

Tal vez no haya vida sin sufrimiento. Tal vez los recuerdos horribles son satisfactorios en algún punto. Tendré que aprender a convivir con ello. Después de todo, vos sabés de qué hablo.

Yo quería un pokémon