La vida nos acercó y decidimos alejarnos. Otras vidas y otros universos nos acercaron y alejaron una y otra vez, para siempre y para nunca. Sé que estás, pero no sé dónde ni cuándo. Sé que es tarde para lo nuestro, pero nunca se termina lo que no se empieza, y la demora siempre habrá valido la pena. Tal vez empezamos al revés. Tal vez nacimos amándonos y la Perfección nos asustó. Tal vez estamos en otras etapas, o en otros caminos, en líneas paralelas que nunca se van a cruzar. Tal vez no nos volvamos a cruzar. Tendré que hacer lo mismo de siempre: simular que no existís, engañarme, engañarte, engañarnos, mentir. No hay realidad más obvia que el amor y su big bang químico, de olores, sabores y sensaciones, violencia hasta extrasensorial, el Deseo ansioso que simplemente lo sabe: estás cerca.
Miro y nada. Estás, lo sé. Pero no me ves. No nos vemos. Somos vecinos, pero estamos condenados a no cruzarnos nunca. Quiero que nos crucemos como perros, pero siempre termino crucificado, con las heridas expuestas, esperando una palabra más de tu parte, un gesto, algo que me diga que sí somos lo que yo tampoco te quiero decir.
Y eso pasa porque hablamos. Creemos en un lenguaje racional vacío, que no expresa sentimientos. Los sentimientos están ahí: cerrá los ojos. Te beso. Callate. No digas nada. Besame. Así es más fácil.
Despertá. Ya no estoy. Me fui. Nunca existo. Vos tampoco. Somos Ideas de Perfección: somos el Amor. Qué bueno conocer a alguien como yo. Soñadora, ilusa, estúpida, inocente. Volvé a la tierra. No somos perfectos, pero conformémonos. Mintámonos, que siempre vamos a sufrir si nos enamoramos del Amor.
No dejes de odiarme, pero pensá en mí.



0 retroalimentaciones, feedbacks o RSVP:
Publicar un comentario